16.2.20

ALVAR AALTO Y UNAS CASTAÑUELAS



José Antonio Coderch de Sentmenat era un arquitecto de una obra profundamente pensada. No tiene muchos textos sobre arquitectura, y casi ningún comentario sobre su propia obra.

Por este motivo, entre otros, pienso que tienen valor sus escritos. Aquí reproduzco uno que, al hilo de una anécdota, ilustra su visión de la profesión y de la arquitectura.
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                                                                  ALVAR AALTO


ALVAR AALTO y UNAS CASTAÑUELAS.

En muchas ocasiones me han preocupado los problemas que plantea el ejercicio de nuestra profesión en el mundo que vivimos. Debo decir que muy a menudo la contemplación de las obras de los arquitectos finlandeses me ha servido de consuelo y de esperanza. La arquitectura finlandesa me produce siempre una gran admiración, tanto por las realizaciones particulares de sus arquitectos más destacados y conocidos, como por la obra conjunta de todos ellos. Y quizá sea esto último, tan meritorio y tan difícil de conseguir, lo más importante, porque revela la existencia en este país de un gran número de arquitectos que respetan los valores esenciales del hombre y del mundo que nos rodea. Saber tener en cuenta estos valores es ya, por de pronto, adoptar la única postura correcta -ética más que estética- en el ejercicio de nuestra profesión.

Cuanto digo en este breve escrito es algo que suelo repetir con frecuencia a quienes me quieren escuchar. Mis  alumnos de la Escuela de Arquitectura de Barcelona lo saben bien. En ciertos países, como España e Italia por ejemplo, existen muy buenos arquitectos, pero la media profesional es, en cambio, muy baja. En este sentido, el contraste con Finlandia es muy acusado. Se trata de un hecho que siempre me ha llamado la atención, y quisiera saber por qué ocurre así y cuáles son las causas a que obedece.

Un compañero suele decir a los jóvenes que las funciones de una sola variable únicamente existen en los libros de matemáticas. En la vida humana todas las funciones tienen incontables variables, y una de las causas de la angustia de nuestra juventud estriba en su inconsciente manía de simplificación. Esta juventud no acude en demanda de consejo a los sabios en primer lugar porque casi no existen, aunque otra cosa parezca, pues los sabios de hoy día no son sabios, sino científicos, técnicos de la cultura o especialistas. Un pensador español, Ortega y Gasset, escribió hace tiempo que por culpa del actual especialismo no compensado resulta que "cuando hay mayor número de hombres de ciencia que nunca, haya muchos menos hombres cultos que, por ejemplo, en 1750". Creo que los verdaderos sabios habría que ir a buscarlos entre el pueblo, donde todavía existe ese respeto a los valores esenciales del hombre a que antes me refería.

No recuerdo quién me hablaba de que la cultura actual es casi siempre una cultura de confección.
Pienso dedicar a Finlandia unas largas vacaciones en cuanto me sea posible, y no sólo para ver las obras de sus arquitectos, sino porque creo que el pueblo finlandés tiene como muy pocos ese don de la humana sabiduría. En esto, en que su saber y su cultura no son de “confección”, sino adaptados seria y noblemente a la vida, acaso resida el secreto de las buenas obras de arquitectura que allí florecen.

Nunca olvidaré la impresión que me produjo la primera conferencia que Alvar Aalto dio en Barcelona. Sus palabras fueron la negación de la pedantería y del dogmatismo. Eran como un canto sereno y profundo a la verdadero conocimiento humano, a la decencia y al sentido común.

A este propósito quisiera contarles a ustedes una anécdota muy significativa. Estando Alvar Aalto en Madrid, manifestó el deseo de hacer algunas compras, y un compañero mío se ofreció a acompañarlo. Como el tráfico era muy intenso y resultaba prácticamente imposible encontrar aparcamiento, dicho compañero dejó solo a Aalto en una tienda, y después de dar varias vueltas lo recogió otra vez. Aalto mostraba gran satisfacción por una compra que había hecho y que mostró orgulloso a su acompañante: se trataba de unas magnificas castañuelas. Mi compañero le preguntó cuánto le habían costado, y al decirle Aalto el precio aquél montó en cólera y volvió inmediatamente a la tienda. Allí protestó pero el dueño le dijo que el precio era justo; que él le había mostrado primero castañuelas baratas, para turistas, después otras mejores, y que, finalmente, Aalto se había llevado las mejores castañuelas que tenía en la tiendas ¡unas magníficas castañuelas de concierto! Ni que decir tiene que Aalto no era, ni creo que lo sea ahora, un entendido en castañuelas.

Me parece que esto tiene mucho que ver con las virtudes de ustedes y del pueblo finlandés. También, con el 75 aniversario de la Asociación de Arquitectos Finlandeses. Sospecho que cualquier ciudadano de ese noble y querido país, puesto a elegir castañuelas en su viaje por España, se decidiría, como Alvar Aalto, por unas castañuelas de verdad.
28 - 5 – 67 

J. A. Coderch de Sentmenat

12.1.20

CASA EN CADAQUÉS, JOSÉ ANTONIO CODERCH - 1956.

Cadaqués, en la Costa Brava, tiene una personalidad propia. Es pura 'mediterraneidad'.

No es fácil introducir un proyecto que a la vez sea actual y se aprecie connatural.
Que no rompa la armonía del conjunto, y que lo potencie, sin presunción.

Pienso que en este edificio, pequeño y sencillo, Coderch lo consigue.


No es arquitectura vernácula. El diseño de los detalles, de las carpinterías, es racional y puro; de vanguardia en su tiempo.

Y el interior muestra una composición de belleza plástica. Materiales tradicionales y simplicidad.


Luz, texturas, sobriedad sin adornos.



Una obra humilde ... una gran obra.

(Fotografías de Català Roca)

14.12.19

JOSÉ ANTONIO CODERCH DE SENTMENAT


Decía que no son genios lo que necesita la arquitectura, y seguro que tenía razón ... pero el fue un genio.


   
Fotografía de Català Roca


Porque lo veo así, iré publicando imágenes de sus obras. En el blog hay una pestaña reservada a él. Ya he publicado dos obras.

Los comentarios no serán ni eruditos, ni serán fruto de un estudio doctoral, ... serán las miradas admiradas de un arquitecto de a pié.


Es admirable su rigor, ...

... los volúmenes en relación  al entorno, ...

... lo que la luz hace con ellos, las sombras ...

... el espacio interior orgánico, lógico y con miradas hacia afuera ...

... la austeridad formal, la simplicidad y belleza de su estilo, la pureza ...

... la lógica estructural y constructiva, el diseño hasta el detalle ...

... la ausencia de vanidad arquitectónica y el amor al oficio que se evidencia en todos sus edificios.

24.11.19

FORMAS, TEXTURA Y SOMBRA.

Paseando por Roma casi todo es arquitectura y arte. Romano, medieval, renacimiento, barroco ...
En ese momento me llamaron la atención determinadas formas, texturas y sombras. La fuerza de la materia y de la luz.


Este palacio pasa del contraste de la base, casi brutalista, a la elaboración definida, siempre precisa y fuerte.
Es un trabajo en el que suman el arquitecto, el escultor y el cantero. Maravilla ver tantas obras que son suma de varios oficios, también del oficio de arquitecto.



El formalismo no tiene por que ser manierista ni amanerado. Puede ser contundente. Estas masas de piedra, con aristas y sombras lineales y superficies abruptas, seguro que le hubieran gustado a Chillida. A lo mejor las vió.





En el siglo XX se hicieron algunas arquitecturas inspiradas en el clasicismo. Algunos 'neos' de buena arquitectura.
En Zaragoza -Cesaraugusta-, junto al Ebro de Aragón, no hay piedra. Hay arcilla, ladrillo. Material pequeño y modesto. Pero en esta tierra, como en otras, se demostró que con ladrillo se pueden conseguir formas, texturas y sombras contundentes.
Se acentúan las juntas horizontales, exagerando una de cada siete rehundiendo la hilada. Se sellan las junta verticales. 


Se evoca la historia con belleza y técnica del lugar y del momento.



Este verano, paseando por un pueblo medieval del sur de Francia, me fijé en esta otra imagen. Quizá, conceptualmente, más inteligible para la arquitectura actual. O, quizá, tan sólo imagen de una idea simple: un hueco, un saliente -formas-, con una textura de fondo y el concurso de la luz generan algo expresivo y significativo. Bello.



Ese pueblo medieval tiene unas murallas y otros elementos que son atractivo turístico. 





6.11.16

SUGERENCIA ESTÉTICA

Surgen de algo necesario. Tienen un orden complejo.

Se asemejan a una vista aérea de un ámbito urbano moderno ...


O una obra de arte abstracto o geométrico ...


Pienso que tienen un valor  estético, y pueden abrir una reflexión sobre la estética de lo necesario y la futilidad del falso ornato y del diseño caprichoso de lo superfluo.

7.6.12

IDEALES Y REALISMO


‘arquia / becas 2012’ es una convocatoria de la Fundación de la Caja de Arquitectos -un pequeño banco corporativo nacido en Barcelona- que promueve estas becas para que arquitectos recién licenciados tengan un periodo de prácticas en 20 de los estudios más prestigiosos de Europa. La relación de los estudios lo dice todo:
Aires Mateus e Asociados (Lisboa) / Alberto Campo Baeza (Madrid) / Álvaro Siza (Oporto) / Alejandor Zaera Polo (Londres) / BIG Bjarke Ingels Group (Copenhaguen) / Carme Pinós (Barcelona) / Carlos Ferrater (Barcelona) / Cruz y Ortiz (Sevilla) / Dominique Perrault (Paris) / Norman Foster (Londres) / Herreros Arquitectos (Madrid) / Herzog & de Meuron (Basilea) / Lacaton & Vassal (Paris) / Mansilla + Tuñón (Madrid) / Miralles Tagliabue (Barcelona) / MVRDV (Rótterdam) / Nieto Sobejano (Madrid) / Patxi Mangado (Pamplona) Rafael Moneo (Madrid) / RCR Aranda Pigem Vilalta (Olot).
Bases, inscripción y propuestas: www.arquia.es/fundacion/becas
En la tarjeta de difusión hay un texto llamativo. Propone el tema de la beca, algo así como la finalidad que deben pretender los aspirantes: el ideal propuesto. Lo transcribo porque incita a la reflexión y al debate.
Tema: ¡Penitencia!
En un momento delicado para la imagen social de nuestra profesión, reflexionar sobre como ha llegado a ser partícipe imprescindible del gran expolio inmobiliario puede ser un buen aviso para aquellos que aspiran a incorporarse a la misma.
Sabemos del potencial de la arquitectura para mejorar el mundo y crear maneras diversas de estar en él y sabemos también del potencial inverso de la misma en manos enfermas para destrozar nuestros modos de vida y paisajes.
Conociendo ya la cadena de personajes implicados en el derrumbe de nuestra economía y el Gran Timo social, vamos a imaginar una arquitectura contradictoria capaz de activar lo mejor del paisaje y que sirva a la vez de sitio de penitencia para sus usuarios.
Atónitos ante la impunidad que demuestran con injusticia de nuestro país, los implicados serán enviados a un lugar de justicia más avanzada y de clima extremo para que reflexionen sobre sus desmanes.

Sigo pensando que es necesario un gran ideal; imprescindible para trabajar con sentido. Pero el planteamiento podría llevar a aspiraciones engañosas. La arquitectura de estos maestros y trabajar en sus estudios puede ser una experiencia inolvidable, un impulso para tener miras altas.
Ni esos 20 afortunados ni cualquiera de nosotros -arquitectos de a pié- debemos perder de vista el terreno en el que nos desenvolveremos al regresar a nuestras trincheras. La batalla será la arquitectura cotidiana, esa casa o reforma sencilla, bien resuelta, con aquellos ideales que tuvimos pero con la modestia de quien no pretende lucimiento personal, y menos a costa de los clientes.
Se puede perder de vista que el fin principal no es la obra de arquitectura sino el servicio al cliente y sus aspiraciones. Está claro, no hay que engañarse, que  el mejor servicio es una buena obra de arquitectura, sin confundir ésta con la autoafirmación.



Del texto transcrito lo único que no suscribo -si el autor quería transmitir lo que parece decir lo escrito- es esa pretensión de que 'sirva a la vez de sitio de penitencia para sus usuarios'. Se merecen lo contrario: que les haga la vida más amable y, en lo posible, que alivie las contrariedades que ya tiene la vida por sí sola. Es lo que pienso.


24.2.12

TÀPIES (2)

En estas semanas, con motivo de la muerte de Tàpies, hablar de arte ha sido frecuente; con unos y otros... en tertulias de amigos... a solas con alguien. Reproduzco una entrevista interesante que le hicieron a Tàpies. Ayuda a entenderle y a cuestionar qué es arte.

Dadaísta, surrealista, matérico, abstracto, informalista, inencasillable... Uno de los cinco grandes artistas vivos del mundo, Antoni Tàpies, es un pintor autodidacta.
No fue a ninguna escuela de Bellas Artes, tan sólo unos días a una academia de un tal Valls. “Todo me lo hice yo solo, y llevado de una gran necesidad espiritual, comencé a pintar y las cosas me salieron así, como un gran revulsivo espontáneo ante el entorno social de la época, los años cuarenta”.
Así empieza una larga conversación con Antoni Tàpies en su casa barcelonesa de la calle Zaragoza.
-¿Le influyó más el dadaísmo o el surrealismo?
-Fue paralelo. Lo que pasa es que los dadaístas eran mucho más brutales. Precisamente resultó fundamental un artículo publicado en la revista D’Aci D’Allá firmado por el poeta J. V. Foix, con quien me unió una gran amistad.
-¿A qué pintores reconoce usted como maestros?
-Para un joven de Barcelona, qué duda cabe que la gran influencia de Picasso, por una parte, era inevitable, por su ruptura con la pintura académica. Siempre decíamos que Picasso había metido la pintura académica en un caleidoscopio y la iba revolviendo...; además me influyó su posición humana. A continuación citaré a Joan Miró, de quien llegué a ser buen amigo.
-¿Cuáles son sus creencias, sus ideas y sus opiniones sobre el arte?
-Esto es difícil, es hablar del contenido de las obras de arte. En realidad no se pueden explicar intelectualmente. Nosotros nos movemos a un nivel de emociones, de sentimientos, de ideales; no nos comunicamos con ideas intelectualizadas, no hay comunicación normal, pero sí hay una comunión; el espectador nota que entra en el espíritu del que ha hecho la obra, aunque no sea de una manera racionalizada.
-¿Ha hecho usted realidad sus ilusiones de artista?
-¡Hombre!, creo que las voy poniendo en práctica poco a poco, incluso he creado una fundación que es como una continuidad... Yo, de joven, comentaba con mi amigo el poeta Brossa lo bonito que hubiera sido tener como una especie de templo desde el que hubiéramos podido irradiar nuestras ideas. La fundación quizá sea eso.
-¿Se considera o se ha considerado encasillado en un ‘ismo’?
-Me han encasillado a veces, sí, especialmente en el informalismo, en aquella etapa matérica de la que le hablaba antes, y de la que yo estoy orgulloso porque es una aportación muy importante a la historia de la pintura, pero no me gusta que me encasillen.
-¿Cómo trabaja Tàpies?
-Desde jovencísimo noté que el material tradicional de la pintura, el óleo, tenía unas connotaciones propias de otra época y en seguida intenté buscar mis propios materiales. Ya en mis primeros cuadros hacía muchos collages, la pintura la mezclaba, le pegaba carteles, cartones, hilos... Cada material expresa alguna cosa; un cuadro no sólo se expresa a través de las imágenes que hacemos, sino por la manera como está hecho... Yo trabajo mucho la materia.
-¿Cuánto tarda en un cuadro?
-No tengo una norma fija. En general son rápidos, me gusta que la cosa salga muy espontánea.
-¿Qué diría Tàpies si, ante un cuadro suyo, alguien no lo entendiese?
-Eso de ver la obra con los ojos inocentes me gusta mucho, en realidad es una imagen, quiere decir que nos hemos de aproximar a la obra de arte sin prejuicios, sin otras ideas que ya nos han inculcado; pero eso no quiere decir que hayamos de estar en blanco; yo siempre he creído que esa comunión que se produce entre la obra y los espectadores de que le hablaba antes, hay que prepararla, fomentarla. No se da automáticamente.
-¿Cree que el artista debe estar comprometido con su tiempo, o por encima de él?
-Quizá las dos cosas. El artista, por una parte, refleja la realidad de su entorno, el estado de conocimientos de su época; pero, por otra, somos unas gente de una sensibilidad especial que ayudamos a crear la realidad...
-¿Ha tenido algún fracaso, algo que haya querido hacer y no hubiera conseguido?
-No me he puesto metas. Siempre tengo la sensación de que soy un amateur del arte, estoy como improvisando siempre... No me lo he planteado y así no detecto lo que pudiera llamar un fracaso.
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Se puede ser amante del arte clásico y del más vanguardista... y del prehistórico. Esos 'tres amores' no están reñidos entre si, ni con que no terminemos de entender ninguno de ellos. En ese caso no se puede decir que el amor sea 'ciego',  pero si algo irracional.
Pienso que no hay que decantarse definitivamente por ninguno de ellos, y a la vez habrá que admitir que todo eso puede ser arte... no sólo lo bello. Aunque lo bello nos parezca 'más arte'... y quizá lo sea... porque, como me decía un amigo filósofo, el ideal de arte parece que tiene que  encontrarse en lo 'bueno-bello', expresión que en la Grecia clásica tenía un término preciso. Parece que lo tenían claro.


9.2.12

TÀPIES (1)

Hace 48 horas murió Tàpies.


Siempre le tuve admiración. Coderch proyectó y construyó su casa y estudio en Barcelona. Otro día mostraremos el proyecto. Ellos eran amigos, al menos se conocían bien y sentían recíproca admiración. Tenemos en el estudio dos litografías firmadas por él, que le regaló a Coderch.
Ayer y hoy he leído con interés lo que la prensa traía sobre el personaje y su obra.



La pintura siempre ha sido un vehículo de expresión. No sólo, ni principalmente, es ni pretende ser imagen de la belleza. En la prehistoria era ritual o, quizás, formaba parte de una narración. Esta finalidad fué más clara en el antiguo Egipto. En otras épocas el arte religioso fue visualización de la fe y catequesis. Con el renacimiento se idealizó la razón. Los románticos utilizaron la pintura como expresión apasionada. El impresionismo investigó las sensaciones. Hasta llegar a la abstracción: la fotografía había liberado a la pintura de la necesidad de reflejar la realidad física. En este tramo final del siglo XX ha existido otro realismo, nuevo, que muestra un mundo distinto: Antonio López (recomiendo ver la película 'El sol del membrillo').
Tàpies está en el camino de la humanidad, de esta humanidad pensante. Rompedor. No hay que entender su pintura. Simplemente hay que verla (así lo expresaba un sabio crítico). Si acaso, entenderle a él: con su cierta angustia existencial.


La pintura de los maestros es expresión certera de un pensamiento sólido. Así es en Tàpies. Muchas veces sobrecogedor. Transmite el desgarro ante la falta de certezas. Es tremendamente sincero. No quiere 'agradar'.




Si te gusta el silencio, y meditar, no resulta difícil permanecer tiempo delante de uno de sus cuadros. Dicen cosas. No es un arte para 'intelectuales', tampoco para una mente superficial. No entiendo muchas de sus obras, pero me doy cuenta que la vida del hombre es un misterio si no 'vemos' el fin, ... cómo podemos decir lo contrario? ...



Repite el signo + en muchos cuadros: 'suma' o 'cruz'? ... o las dos cosas ...



Releeré sus libros -los tenemos en el estudio- y seguiremos hablando del personaje y su obra ... de su pensamiento.

20.1.12

UNA VISIÓN DEL DETALLE GÓTICO


Pasear por el barrio gótico resulta muy agradable. Me gusta hacerlo a horas tranquilas, en silencio.

Cuando se está 'entre piedras antiguas' se nota una cierta conexión con la historia. Estás viendo lo mismo que vieron unos ojos hace 500 años. Verlo ahora lleva a pensar por qué lo hicieron, ... con esas formas tan concretas. 

En todo diseño se termina adivinando la finalidad, pero en el gótico esa finalidad nunca es meramente formal.

Estos detalles envejecidos tienen una belleza especial y mucha fuerza expresiva.



Una gárgola, una puerta, la base de un enmarcado de puerta -la columna del arco que practica el hueco en el muro- ...




Algo roto, que el tiempo le da una belleza especial. No sé si pasará lo mismo con los edificios de ahora.




Existían unos gustos formales -lo que ahora es la moda- pero con un fundamento más sólido. También el 'formalismo' del renacimiento tuvo su razón de ser. Pero, a mí, el gótico me atrae especialmente.

En el modernismo se adoptaron ciertas tradiciones estéticas del gótico. Hubo un historicismo formal y una reinterpretación de las formas.

Gaudí fue muy audaz en ese camino. Siguió una línea a la vez historicista y naturalista. Reflexionó sobre el sentido del ornato, de cómo debía ser el ornamento. Este debía salir de forma natural, como afloran las plantas según su especie.





El proyecto -o el diseño- comenzaba por la estructura -como en el gótico- y progresaban las formas, construyéndose, hasta llegar a su materialización artesana. Al final ves que la parte decorativa la ponían los artistas -escultores y pintores- o los artesanos -ceramistas, forjadores, vidrieros, ...-

Razón, arte, oficio, ...


1.1.12

REINVENTARSE O RENOVARSE?


En los últimos meses, al hablar con unos y otros, con muchos compañeros  de profesión y amigos, que están en sectores que pasan por situaciones como la que está afectando al mundo inmobiliario y al de  la construcción en general, sale esta expresión ... 'estoy pensando en reinventarme'...
Parece lógico y positivo tener una actitud proactiva -en terminología de moda- y no cruzarse de brazos ante un horizonte que se presenta cerrado y sin aparentes perspectivas.
Los arquitectos pensamos nuevos servicios que podemos ofrecer, nuevos territorios de conquista -es frecuente oir que uno u otro está abriendo senda en un pais de Suramérica o de Asia- ... todo esto está muy bien, y es  necesario. Hay que hacerlo.
En este sentido el viernes pasado, para  cerrar el año, compartíamos mesa Andrés y yo, hablando y proponiéndonos ideas para generar nueva y mejor actividad para el estudio. Vimos cuatro vías de  acción  interesantes, que nos proponemos sacar adelante con los medios que tenemos, con los estudios de Barcelona, Aragón, Comunidad Valenciana y Madrid asociados en trabajos que hemos hecho; y con los arquitectos de Serbia, China, Francia, Italia, Líbano, Argentina, Brasil, Hungría, Estados Unidos y de otros países que  habéis colaborado en el estudio en los últimos años.
Los medios de comunicación y las posibilidades de multiplicar la presencia en muchos sitios hacen que el campo de trabajo sea prácticamente universal. Y esto conviene y nos proponemos estar.
Pero también  hay que pensar hacia adentro: reflexionar sobre lo  que  hemos hecho y cómo lo hemos  hecho. Sigo dándole vueltas a  eso de reinventarse. Personalmente me convence  más el concepto renovarse. Volver a ser nuevos, a ver las cosas como nuevas o  desde un punto de vista nuevo, a ser originales ... que es volver al origen. Me gusta todo aquello que supone ir a la raiz de una cosa, también de los problemas.
Hay una característica de esta crisis que da qué pensar: la crisis actual no es, de momento y aquí, para la mayoría de las personas, una crisis de quedarse sin techo, de pasar hambre, ni de guerra. Está fallando el sistema - así se dice y así es- porque hemos fallado nosotros. Somos víctimas de nuestros excesos ...y, sobre todo, de nuestros defectos.
De forma recurrente me vienen esas palabras de Coderch, que para mi son programáticas ... todo un proyecto de  vida en el trabajo:
... Al dinero, al éxito, al exceso de propiedad o de ganancias, a la ligereza, la prisa, la falta de vida espiritual o de conciencia hay que enfrentar la dedicación, el oficio, la buena voluntad, el tiempo, el pan de cada día y, sobre todo, el amor, que es aceptación y entrega, no posesión y dominio. A esto hay que aferrarse.



El cambio hacia una nueva época tiene que empezar -está empezando!- por un nuevo ímpetu en la forma de trabajar. Con un reforzado espíritu de estudio, de profundizar en lo que hacemos, de valorar lo poco y lo pequeño, el detalle. Porque esto es necesario para ganarse al cliente, para fidelizarlo, para merecer hacer algo. Sí, el trabajo hay que merecerlo.

No valen escusas. No podemos decir que hemos sido víctimas de un capitalismo liberal -sin nada que lo frenase- que nos ha utilizado, a nosotros y a nuestra profesión, para producir su arquitectura al servicio de la especulación y, tantas veces, falta de sentido. Más útil nos será examinar si en alguna ocasión fuimos sus cómplices.

No cabe duda: hay mucho trabajo por hacer: en Barcelona y en todas las ciudades de la vieja Europa. No son un organismo muerto. Están convalecientes de una sobredosis de avaricia y orgullo.

La reactivación vendrá por la inversión no especulativa y el trabajo hecho a conciencia, que añade de forma real un valor. En economía se habla de valores seguros, y eso se aplica también a cualquier actividad profesional y empresarial. Hay trabajos que generan riqueza y otros simplemente especulan con la que otros han creado, sin añadir nada más que un coste. La sociedad terminará por erradicar las actividades parasitarias. Tenemos que aplicar la medicina necesaria para que así sea, o extirpar lo que es perjudicial. Pienso que un buen antibiótico es la ética.

Siempre hay futuro para los informes estudiados a fondo, ... proyectos bien acabados, hasta el detalle, y que consiguen que una obra logre los tres objetivos básicos de toda promoción: calidad, precio y plazo. Por este orden. El arquitecto huye del espectáculo y piensa primero en el servicio.

La calidad es incuestionable. No sólo es material. Sabemos que el mayor gozo es espiritual - sentirse bien interiormente- y eso en un edificio lo da la calidad del espacio, el confort y la belleza.

Precio: coste justo, la mejor relación calidad precio. Un edificio económico en su construcción y proyectado para ser sostenible.

Plazo. En el tiempo oportuno._____________________

Hay razones suficientes para ser optimistas. Porque hay materia prima y porque siempre las personas hemos aprendido de nuestros errores.
Tengo la seguridad, no obstante, que nadie nos va a solucionar las cosas. Ánimo!

19.12.11

ENTREVISTA A JEAN NOUVEL

El domingo de la semana pasada se publicó, en el suplemento de La Vanguardia, una extensa entrevista a Nouvel. Reproduzco un extracto con las preguntas relacionadas directamente con algunas de sus ideas sobre la arquitectura y el quehacer del arquitecto. Pienso que todo lo que dice es interesante, motivo de debate y de reflexión.

Usted no se repite en sus trabajos, y sus edificios son muy diferentes entre sí. ¿Qué es el estilo, en su opinión?
Es la permanencia de una actitud, evidentemente una actitud intelectual, de una línea de pensamiento. No se trata en absoluto de repetir lo que ha ocurrido en el siglo XX, en el que ha habido una reducción del lenguaje formal que se repite en cualquier lugar. Eso no es estilo, es una suerte de caricatura.
¿Y cuál es esta línea de pensamiento suya?
Pienso que es necesario, en cada situación, responder de modo individual a las cuestiones concretas que se plantean. Por eso llamo caricaturas a las respuestas que se repiten. Yo siempre busco las particularidades, qué tiene de especial cada ciudad, cada lugar, y así encuentro el camino de cómo debo construir. Investigo la cultura, el patrimonio histórico, siempre a la búsqueda de lo que es único. Siempre hay que pensar en un lugar concreto en un momento concreto. Qué puede surgir de allí. Es todo lo contrario del fenómeno que empezó en los años 90 y dura hasta hoy, con todos esos edificios que son como paracaídas, que son los mismos en todo el planeta, que no tienen raíces, y no sabes por qué están allí ni de quién son. Es un fenómeno que puede acabar con toda la variedad cultural, con el paisaje local. Yo estoy en el lado opuesto. No es que haya que ir a la búsqueda de la hiperespecificidad, sino a la esencia de la identidad. Hay que acentuar la identificación de cada lugar.
En el 2005, usted escribió el Manifiesto de Luisiana, donde hablaba de la arquitectura como un don.
Por eso rechazo la arquitectura clon, que responde a la moda económica del momento y no tiene en cuenta a quién va dirigida ni lo que tiene alrededor.
Está en contra de la arquitectura que no tiene en cuenta el contexto, pero en la isla blanca de Ibiza está construyendo un llamativo edificio multicolor. ¿Le gusta provocar?
No es un edificio que se pueda hacer en cualquier parte. Estos apartamentos son para pasar las vacaciones y traducen el espíritu de la isla. Su forma serpenteante es un teatro abierto sobre la ciudadela. Es una concepción totalmente hedonista, onírica y joven de lo que es la vida en Ibiza durante las vacaciones. No hubiera hecho unos apartamentos así en una ciudad de negocios.
En Ibiza llenará los balcones de plantas multicolores, y en el hotel Catalonia de l’Hospitalet (Barcelona) habrá un atrio que será un jardín. ¿Le gusta que la naturaleza trabaje para usted?
Todo tiene que ver con la geografía, con el paisaje. Estos edificios, que construimos en colaboración con Ribas & Ribas, no podrían estar en París o Nueva York. Representan el placer de vivir en el exterior tanto como en el interior. Son mediterráneos. Habrá buganvillas en Ibiza y palmeras en Barcelona, que no necesitan grandes cuidados y aman el sol. Son signos de apropiación de cierta actitud vital en estas latitudes.
¿De dónde le viene el gusto por jugar con las luces y los reflejos?
Quiero que los edificios que diseño atrapen la luz y el entorno. Es un ejercicio sobre la conciencia de existir en un momento determinado.
¿Qué se prohíbe a sí mismo?
No tengo problemas en impedirme hacer ciertas cosas porque está unido a mi educación. No me apetece hacer cosas que me desagradan o imponerme a las necesidades de las personas. No voy a hacer un edificio si me parece que es idiota hacerlo. Intento mantenerme haciendo cosas que me permitan mirarme en un espejo. No quiero hacer nada de lo que luego me arrepienta. Eso es lo que nos enseña la profesión de arquitecto: uno no tiene el derecho de arrepentirse de lo que ha hecho.
¿Y cómo sabe cuándo no debe hacer algo?
En un momento dado mido la energía que debo aportar. Trato de hacer, según mi conciencia, un proyecto lo mejor posible, lo más honestamente que sé. No puedo trabajar para alguien que no se lo toma en serio ni si no aprecio a la persona para la que trabajo, porque si no hay una dimensión afectiva, puedes caer en la perversión en cualquier momento. Si algo no me conviene, me detengo.
Las herramientas informáticas de diseño y los avances de la ingeniería permiten hacer edificios hasta ahora inimaginables. ¿Que se puedan hacer justifica que se hagan?
La tecnología es lo que queramos que sea. La informática es fabulosa porque te permite explorar más lejos, pero al mismo tiempo permite clonar, repetir trabajos, lo que es insoportable. Si la informática sólo sirve para ganar más dinero sin profundizar en el oficio, en las soluciones, es un escándalo que está al mismo nivel que los escándalos políticos y económicos de hoy en día. Es una especie de especulación que invierte en trabajos no creativos. Es escandaloso. Por otro lado, un arquitecto, en una situación urbana cada día más complicada, necesita pensar mucho, desarrollar muchos aspectos, y los ordenadores son de mucha ayuda.
¿Pero no hay una cierta competición por la extravagancia?
Bueno, permiten simplificar los procesos de construcción y de diseño, hacerlos más económicos. Y en eso estoy de acuerdo. Pero no podemos perder de vista que el oficio de arquitecto es hacer lo que se debe hacer de la mejor manera, no sólo se trata de ganar más.
¿Cómo se siente cuando ha estado trabajando mucho tiempo en un proyecto que luego no se realiza?
Es algo habitual en el trabajo de los arquitectos. Es una frustración, pero hay que continuar diseñando y diseñando. Es una frustración que se va pasando con el tiempo (risas).
¿Cuál es su utopía en arquitectura?
Ir en una dirección porque es la que hay que seguir sin atender a los condicionantes políticos o económicos. Es tener siempre algo que se ambiciona, pero que no se puede tener inmediatamente.
¿Qué resulta imprescindible para ser arquitecto?
La pasión (carcajada). Y la obstinación. Hacen falta las dos.
Eso sirve para todo en la vida…
Pero en arquitectura son particularmente indispensables.
¿Por qué?
Porque si uno se mete en este oficio sólo para ganar dinero como un tendero, puede hacer mucho daño.
¿Qué opina de las ciudades que parecen museos de arquitectura?
Es un auténtico problema. Tiene que ver con los edificios paracaídas, que caen sin ton ni son en cualquier lugar. No tengo nada contra el hecho de que en un lugar determinado se levanten muchos edificios increíbles, como en Nueva York o Venecia. Pero ahora encontramos en las diferentes urbes del mundo las mismas firmas que hacen las mismas cosas. Esto es el resultado de la mundialización. Los despachos que planifican las ciudades quieren clones y recurren a los mismos arquitectos-artistas que una y otra vez levantan los mismos modelos. Y esto, efectivamente es un aspecto cultural sobre el que hay que reflexionar.
Y además es muy aburrido.
Sí, como los museos de arte contemporáneo. En cualquier lugar del mundo siempre muestran a los mismos artistas. Es la uniformización a la que lleva la globalización. Una lástima.
¿Y qué se puede hacer para remediarlo?
Podemos intentar no tener siempre las mismas actitudes en lugares diferentes. Es algo que corresponde a la identidad de la ciudad.
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24.11.11

LA AVENIDA TIBIDABO

Llevo varios días encerrado entre papeles, haciendo informes. En este tiempo hay poco que proyectar y poco que construir. Estamos cogiendo fuerzas para una nueva era. Hay gente que dice que hay que reinventarse. Quizás, en nuestra porfesión, sea bueno este parón para reflexionar sobre lo hecho y hacia dónde tenemos que ir.
En fin, pero lo que quería decir es que estoy un poco cansado después de muchas horas de leer y teclear. He aprovechado para pasear un rato. Aqui, a pocos metros del estudio, tenemos la avenida Tibidabo. Es una calle relativamente corta -no más de 500 metros- que tiene todo un conjunto de casas nobles de la burguesía Barcelonesa de finales del XIX y principios del XX. Andar y mirar es agradable ... parece que suena un piano de fondo ...


Este edificio es el primero que se ve: 'La Rotonda'. siempre hay turistas fotografiándolo. Es llamativo el decorado modernista.
A partir de él se suceden los otros edificios. Casi ninguno desentona.



Al final, elevando la vista, se ve, a pié de ladera del Tibidabo, un palecete de alguien noble.





Ya de bajada la última mirada es para el zorro que hay en la base de 'La Rotonda'.


El modernismo tenía estos detalles, porque había artesanos y un sentido del arte muy humano.

Pasear por Barcelona es así de agradable.

El piano ahora suena de verdad, en el estudio. Quiero leer cosas sobre la profesión que me inspiren nuevas entradas.

18.11.11

A RAS DE TIERRA!

Hoy haré como se suele proceder después de una comida pesada. Hace falta algo que vuelva al estómago a la calma. Por eso después de los 'grandes vuelos' del otro día hay que bajar 'a ras de tierra', no vaya a ser que se produzca un mareo o, peor, un contagio.
Ayer volví al Colegio de Arquitectos para hacer una gestión. Bajé a la Cooperativa para ver libros. Siempre lo hago, aunque no compre nada. Es la mejor tienda de libros de arquitectura de Barcelona. Al salir cogí una revista gratuita que publican en la Escuela de Arquitectura. Se llama Diagonal. Es joven por sus redactores y porque van por el número 29.
En la página 26 hay un artículo de un tal Xumeu Mestre que se titula Mirando hacia atrás con ira. Lo leí tranquilamente, 'sin ira'. A mitad de artículo dice: ... y ahora toca hablar de arquitectura: dos edificios de Coderch que no dan espectáculo.
Me ha alegrado. Transcribo el principio de ese apartado:
'La finalidad de la arquitectura no es provocar la admiración. Las obras verdaderamente admirables no han buscado la admiración como objetivo. Un ambiente en el que los edificios pugnan para emocionar a quienes los contemplan es como esos locales en los que todos gritan'
Fantástico!.
Yo hubiera dicho 'conmocionar' en lugar de 'emocionar'. Las emociones pueden ser suaves y buenas. Es más, la belleza conlleva emoción. Pero, en fin, salvo este matiz, que es una opinión personal, el artículo me ha parecido muy bueno.
Si ésto es lo que se comenta por la Escuela, si estas ideas calan en los nuevos arquitectos ... pues vamos bien. Muy bien!

Por cierto, los dos edificios de Coderch que se mencionan son el de la calle Encarnació y el de Via Augusta esquina Amigó. Ambos en Barcelona. Pongo imágenes del de Via Augusta.

El proyecto es de 1966-1970. Es una obra de Arquitectura, con mayúscula. No es un gran monumento, ni una obra singular -como un palacio de congresos, que no lo es- sino un buen edificio, que de eso se trataba.


Admirable de este edificio es su discreción y los detalles bien resueltos. Muy pocos materiales y encuentros muy limpios.




Se aprecia en las fachadas cierto cambio formal entre la de la calle Amigó y la de Via Augusta. Analizando el emplazamiento y las plantas se entiende bien.
Os invito a recorrer las plantas. Los espacios interiores son de gran riqueza, muy bien articulados, teniendo unos programas complejos.


... Caminar a ras de tierra -al nivel del suelo, sin grandes 'vuelos'- puede ser menos espectacular, pero es más fácil tener una visión muy humana de las cosas.
(Fotografías de Català Roca)