23.10.24

CASAS DE DISEÑO (3): DISEÑO PRECISO

La palabra ‘preciso’ tiene un doble significado que es muy útil para empezar a hablar de otro aspecto del diseño.

Algo ‘preciso’ es aquello que se ajusta exactamente a lo previsto, en el campo técnico a lo proyectado. Pero también se refiere a lo que es necesario. Esa doble vertiente, de exactitud y necesidad, me parece interesante, ya que en un proyecto deberían ser atributos imprescindibles. Lo que se proyecta debería tener ese fundamento racional, que evita lo arbitrario en lo esencial. Nadie, con sentido común, se juega a los dados algo importante ...

Pienso que esto no está reñido con el ornato, con el detalle ‘decorativo’ –basta ver el modernismo- y menos con la libertad creativa que debe haber en toda obra. Libertad, sí!. No arbitrariedad ni capricho.
Un detalle de la Alhambra de Granada.
Encierra mucho saber de geometría y un gusto exquisito.

Tampoco implica reducir la tarea de proyectar a un simple funcionalismo sin alma, ni caer en rigideces absurdas. Pero la labor creativa no es, en el caso de los humanos, hacer de la nada ... sino hacer partiendo de la cultura, de la historia y, además, en nuestro caso, del saber construir.
También educar el gusto, la sensibilidad. Como se suele decir: sobre gustos ... hay mucho escrito, pero hay que leerlo.
Es cierto que determinadas obras tienen una finalidad principal de imagen, incluso de tótem o de escultura. Algo de esto hay en ciertas obras ‘de autor’ de las que ya se ha tratado; pero la excepción no puede ser la norma para los que estamos en la trinchera, guerreando a pié. 
Ocurre que quien se propone obras ‘modestas y discretas’ pero las trabaja mucho, sobre todo estructural y constructivamente, termina por hacer grandes proyectos. Arquitectos y obras para ejemplificarlo hay a montones.
En cambio quienes pretenden grandes proyectos, y los confían a unos ‘croquis geniales’ terminan haciendo pequeños homenajes a la mediocridad. Pienso que no es necesario poner ejemplos. Incluso uno piensa que ya le ha pasado alguna vez.

Para mí un paradigma creador, de diseño y precisión, es Alvar Aalto; luego habría una larga lista de arquitectos a los que admiro. Coderch en un lugar principal. Era tremendamente riguroso en sus planteamientos y ‘cuidador’ de los detalles hasta la obsesión.


Casa proyectada por J.A. Coderch

Hablando de Alvar Aalto, es interesante la tradición arquitectónica finlandesa. Nos llegaba al estudio una revista que valoro mucho, se llama 'PUU'. 



Trata, sobre todo, de casas de madera que se proyectan y construyen en Finlandia. Se nota la tradición arquitectónica del país y el alto nivel de diseño y precisión. Un lujo!.




28.9.24

CASAS DE DISEÑO 2

Hay una película que me parece muy ilustrativa de lo que pienso sobre las 'casas de diseño'. Es de Jaques Tatí y se titula 'Mi tío'. Ganó el oscar de 1958 a la mejor película extranjera. Como suelen decir los cinéfilos: de obligatoria visión.


La película versa sobre unos personajes singulares. El central es, lógicamente, 'el tío' y le sigue el sobrino. El sobrino está entre dos mundos: el que sus padres le quieren hacer ver, el que ellos viven de forma superficial y esnobista, y el de su tío -genial Jaques Tatí- despreocupado, sincero, algo despistado, natural, ... sin caer en la simplonería, todo lo contrario... lleno de detalles humanos.

La mayoria de las escenas se desarrollan en la casa de ese niño, con sus padres. Es una casa de diseño, parodiada en múltiples escenas de vida cotidiana realmente incómoda.
Se exagera con mucho realismo la preocupación por la imagen, de una vida hacia afuera, como en un escaparate en el que se muestra lo felices que parecen ser, estando tan a la última... pero sólo lo parecen... lo son?


Al final queda eso: puro escaparate; sin sustancia y sin alma. Deseo de aparentar y de lucimiento.


Tengo un amigo que tiene un blog muy seguido y bueno que se titula 'Árboles con alma'. Pienso que también las casas debieran tener alma. Si no... ay! ... qué cúmulo de despropósitos podemos hacer soportar a los demás.



Tatí, con humor, da grandes lecciones ...
Hay que proponerse hacer casas con alma ... no de diseño. Lo esencial es la persona que la habita, la familia, el entorno.
Nuestras casas: mero instrumento; que no es poco, si es un buen instrumento para la vida.


9.9.24

ALEJANDRO QUINCOCES

Este pintor, nacido en Bilbao, ha expuesto varias veces su pintura en la sala Parés, de la calle Petritxol. Se notan sus raíces en el Bilbao industrial, de una ría contaminada y de atmósfera espesa.

Una primera impresión me recordó a la pintura de Turner. Tiene también una raíz impresionista. Es más lo que imaginas que lo que realmente está dibujado

Vale la pena dedicar un rato a buscar en google cuadros de este artista. 
Aquí sólo muestro algunos ...











Ampliando cualquiera de estas fotografías se ven una serie de manchas, trazos y puntos que, desde muy cerca, no se adivina lo que representan.
 
A un poco de distancia se descubre una vista superior de una calle, de un puerto, de ciudades grises, con más o menos polución.

Y en las siguientes -esas que evocan a Turner- perspectivas con luz de fondo ...





O una calle con tráfico intenso y poca luz, ...


Y más ciudades ...


..... con una atmósfera del Londres industrial del siglo XIX.





Puede servir para entender y tener otra imagen de las ciudades.

También como demostración de que la realidad tiene muchas formas de representación, que muestran mejor que la fotografía lo que algo es.

1.9.24

UN TEXTO BÁSICO PARA EMPEZAR




NO SON GENIOS LO QUE NECESITAMOS EN ARQUITECTURA.
J.A. CODERCH DE SENTMENAT, 1961.


"Un viejo y famoso arquitecto Norteamericano le decía a otro mucho más joven que le pedía consejo: "Abre bien los ojos, mira, es mucho más sencillo de lo que imaginas". También le decía: "Detrás de cada edificio que ves hay un hombre que no ves". Un hombre; no decía siquiera: un arquitecto.
No, no creo que sean genios lo que necesitamos ahora. Creo que los genios son acontecimientos, no metas o fines. Tampoco creo que necesitemos pontífices de la arquitectura ni grandes doctrinarios, ni profetas, siempre dudosos. Algo de tradición viva está todavía a nuestro alcance, y muchas viejas doctrinas morales en relación con nosotros mismos y con nuestro oficio o profesión de arquitectos (y empleo estos términos en su mejor sentido tradicional). Necesitamos aprovechar lo poco que de tradición constructiva y, sobre todo, moral ha quedado en esta época en que las más hermosas palabras han perdido prácticamente su real y verdadera significación.
Necesitamos que miles y miles de arquitectos que andan por el mundo piensen menos en Arquitectura (en mayúscula), en dinero o en las ciudades del año 2000, y más en su oficio de arquitecto. Que trabajen con una cuerda atada al pie, para que no puedan ir demasiado lejos de la tierra en la que tienen raíces, y de los hombres que mejor conocen, siempre apoyándose en una base firme de dedicación, de buena voluntad y de honradez (honor).
Tengo el convencimiento de que cualquier arquitecto de nuestros días, medianamente dotado, preparado o formado, si puede entender esto también puede fácilmente realizar una obra verdaderamente viva. Esto es para mí lo más importante, mucho más que cualquier otra consideración o finalidad, sólo en apariencia de orden superior.
... Al dinero, al éxito, al exceso de propiedad o de ganancias, a la ligereza, la prisa, la falta de vida espiritual o de conciencia hay que enfrentar la dedicación, el oficio, la buena voluntad, el tiempo, el pan de cada día y, sobre todo, el amor, que es aceptación y entrega, no posesión y dominio. A esto hay que aferrarse.
... Se considera que cultura o formación arquitectónica es ver, enseñar o conocer más o menos profundamente las realizaciones, los signos exteriores de riqueza espiritual de los grandes maestros. Se aplican a nuestro oficio los mismos procedimientos de clasificación que se emplean (signos exteriores de riqueza económica) en nuestra sociedad capitalista. Luego nos lamentamos que ya no hay grandes arquitectos menores de sesenta años, de que la mayoría de los arquitectos son malos, de que las nuevas urbanizaciones resultan inhumanas casi sin excepción en todo el mundo, de que se destrozan nuestras viejas ciudades y se construyen casas y pueblos como decorados de cine a lo largo de nuestras hermosas costas mediterráneas.
Con los grandes maestros de nuestra época pasa prácticamente lo mismo. Se admiran sus obras, o mejor dicho, las formas de sus obras y nada más, sin profundizar para buscar en ellas lo que tienen dentro, lo más valioso, que es precisamente lo que está a nuestro alcance. Claro está que esto supone aceptar nuestro propio techo o límite, y esto no se hace así porque casi todos los arquitectos quieren ganar mucho dinero o ser Le Corbusier; y esto el mismo año en que acaban sus estudios. Hay aquí un arquitecto, recién salido de la Escuela, que ha publicado ya una especie de manifiesto impreso en papel valioso después de haber diseñado una silla, si podemos llamarla así.

... Antiguamente el arquitecto tenía firmes puntos de apoyo. Existían muchas cosas que no eran aceptadas por la mayoría como buenas o, en todo caso, como inevitables, y la organización de la sociedad, tanto en sus problemas sociales como económicos, religiosos, políticos, etc., evolucionaba lentamente. Existía, por otra parte, más dedicación, menos orgullo y una tradición viva en la que apoyarse. Con todos sus defectos, las clases elevadas tenían un concepto más claro de su misión, y rara vez se equivocaban en la elección de los arquitectos de valía; así, la cultura espiritual se propagaba naturalmente. Las pequeñas ciudades crecían como plantas, en formas diferentes, pero con lentitud y colmándose de vida colectiva. Rara vez existía ligereza, improvisación o irresponsabilidad. Se realizaban obras de todas clases que tenían un valor humano que se da hoy muy excepcionalmente...". Por ello, para terminar, no necesitamos genios, sino gente, arquitectos comprometidos como tales y como personas a trabajar por el bienestar de la comunidad antes que en su propia fama y enriquecimiento personal, eso vendrá por añadidura, lo demás es simple comercio del oficio.

Este texto del 'maestro Coderch' ha sido la base que ha inspirado e inspira el trabajo que hacemos en este estudio. 

El párrafo que he remarcado está en el corcho de la pared, en la introducción del portfolio que hizo Eric Seguin el año 2000 y en las presentaciones de diversos trabajos del estudio. 

Es un texto conocido ... pero hay que recordar a diario lo que, a diario, de puro sabido se olvida.

A seguir!

13.8.24

CASAS DE DISEÑO 1

Quisiera empezar por lo que entiendo por casas 'antidiseño' ...  pero lo haré en la siguiente entrada sobre este tema. La tercera irá sobre una idea que me ronda la cabeza -'diseño y precisión'- que terminará en una conclusión: 'diseño, razón y sentimiento'.

En la base de todo esto está el binomio diseño y naturaleza. La naturaleza en la que existimos y, sobre todo, la propia naturaleza humana. Lo que el hombre hace tiene que ser reflejo de una naturaleza racional, armónica; además, la arquitectura buena entra a formar parte de cierta naturaleza razonada y, a la vez, sin contradicción, conmueve con un especial sentimiento humano.


Huyendo de pintoresquismos, ciertas imágenes de arquitectura rural tienen una belleza especial. En ellas no hubo ninguna intención de diseño manierista ni vernáculo -en el sentido de imitación de algo propio de un lugar y anterior- y en cambio tienen el atractivo de lo genuinamente humano.


 
Es cierto que esa arquitectura espontánea está también llena de ejemplos de desequilibrios. Tiene su explicación. 

Si se analiza cómo se generó cada edificio, la época y los principios que la motivaron, se explica, en muchos casos, las causas de los desvaríos. Épocas de especulación, de materialismos de cualquier signo, de pensamientos débiles,... de ahí salieron desmanes que son lecciones para hoy. 

Podríamos hacer un mapa de ciudades en los que, en lugar de barrios, habría que marcar, con colores y tramas, las distintas zonas en función de la calidad del pensamiento que engendró cada una de ellas; suele corresponder el nivel de las ideas con la calidad urbanística y arquitectónica. 
Esto se puede hacer sin ser tendencioso. Hay cosas buenas y malas de distintas ideologías, pero el resultado final es significativo del fundamento, más o menos sólido, que lo sustenta.


Lo bello casi siempre es sencillo. 

Decía Pemán -hablando de poesía, pero trasladable a otros campos- que una obra era naturalmente bella cuando parecía engendrada sin esfuerzo... porque era eso... natural. Y hacía incapié en eso de que parecía, porque a los hombres llegar a una síntesis simple y bella nos cuesta mucho esfuerzo.

La sencillez supone un trabajo grande de depuración: descomplicar nuestros razonamientos y quitar intenciones que nos apartan del fin. Esto último es un punto básico a la hora de proyectar.




¿Quién no ha tenido la intención de hacer una casa de diseño?

Proyectar ciudades o edificios va más allá del concepto usual de diseño. 

Como cada edificio, la arquitectura, entendida como algo más que un mero diseño, necesita de unos cimientos adecuados, sólidos y estables.

Sí, estables: la moda no es un cimiento. El tema de las formas, los formalismos y el ornato es un tema  interesante a revisar.


9.7.24

CHILLIDA (3): ESPACIO VACIO ...

Pienso que vale la pena seguir un poco más con Chillida. 

Reproduzco hoy un texto sugerente. Es de José Antonio Ory, crítico de arte.
Las reflexiones sobre el 'espacio vacío' me parecen muy interesantes para la arquitectura. El prestigioso arquitecto Campo Baeza, en la introducción a una publicación sobre otro arquitecto de gran valía -Javier Carvajal-, escribía que 'tan importante es acotar la materia como el aire que la rodea' ... llegando a afirmar que es esencial el vacío que se proyecta ... y se nos va el pensamiento a plazas, patios y tantos espacios de gran valor arquitectónico. Son valiosos en función de sus proporciones, de la luz, ... de muchos detalles que los conforman.

Espero que disfrutéis tanto como yo con textos como éste, y con las imágenes con las que lo acompaño.
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Espacio vacío, sí, por tanto, pero no vacío como nada, como cero, sino vacío como algo-que-sí-es. Espacio vacío que es tan parte de la obra, tan elemento suyo, como el objeto presente, la materia.
Vacío que el escultor esculpe, va conformando con sus manos al tiempo que labra la piedra, forja el hierro o moldea el barro. Porque va a la vez también, sin duda, labrando el aire, forjando el vacío, moldeando el espacio y dejándolo entrar. Forjador de vacíos llama Félix Duque a Chillida.
Y Escultor arquitectónico lo ha llamado también, Arquitecto cuando esculpe. Y José Angel Valente: Maestro de la vacuidad, arquitecto del vacío. Tal vez porque aunque abandonara temprano la arquitectura ha reivindicado ese oficio que también debe ser el de los arquitectos, más que ningún otro, más que de ningún otro: constructores de espacios. Espacios grandes o pequeños, claros o intricados, visibles o escondidos en la pieza y sabidos sólo por su artífice.

Espacios positivos o negativos.
Chillida habla de "espacio positivo", la obra, el volumen real de la obra, el espacio del objeto presente, frente a la vista, evidente, material (hecho de materia); y "espacio negativo", el espacio que queda dentro: lo vacío, "el hueco".
Espacio negativo, sí, pero negativo como el de una fotografía, esa otra cara de la realidad donde lo blanco es negro y lo negro blanco, lo mismo visto de otra manera, desde el otro lado. Negativo, pero, de nuevo, no como ausencia, como lo que no es, sino un negativo igual de real que el positivo, cara y cruz de lo mismo, misma imagen a uno y otro lado del espejo. Intercambiables por tanto, dependientes del punto de vista, tan reales el uno como el otro, el espacio que ocupa la pieza de madera, de hierro, de hormigón, y el espacio vacío que se genera en medio o en torno. Espacio real creado, conformado (dado forma) por esa materia que, si logramos alterar el punto de vista, puede dejar de ser lo positivo, lo que es, para ser al cabo lo negativo, lo de afuera, lo que sólo envuelve.
Estar a veces en el límite de no saber si lo que estoy separando del espacio, lo que estoy esculpiendo, es la masa de materia que estoy trabajando, o es el aire que se está haciendo pasillos ya interiores y cerrados para siempre.
Félix Duque habla de vacío excavado-y-encerrado a la vez por Chillida. He ahí, tal vez, una clave para entender. Vacío excavado, vacío encerrado.
Vacío encerrado cuando materia y espacio son dos caras de la misma obra, positivo y negativo a la vez, como en el juego de percepción, y uno puede jugar a cambiar la mirada y decidir si quiere que la obra sea, por ejemplo, las manos, las zarpas, las tenazas de hierrro forjado que son el Peine del Viento, o si el Peine del viento es más bien el aire y el agua que atrapan, el mar y el viento que lo peinan sin cese.

Peine del viento, San Sebastián.

O escoger si lo que quiere ver reflejado en el estanque bajo Elogio del agua, en el parque barcelonés de La Creuta del Coll, son esas garras de hormigón enormes o más bien el espacio vacío que agarran.
Elogio del agua, Barcelona.

Como Elogio del horizonte no es sólo la impresionante pieza de hormigón, el arco que se impone sobre el horizonte en el Cerro de Santa Catalina de Gijón, sino lo que ella abarca, contiene, define, dibuja. El arco es sólo límite, perfil; lo que cuenta es el volumen que surge dentro, el espacio, lo vacío. Ese ábside hueco y cóncavo donde el propio Chillida dice que el mar -la mar la llama él siempre- se oye de manera diferente.
Escultura inmensa junto a la que el hombre se ve y se asume ínfimo y que logra hacerlo sentirse dentro, protegido, y al tiempo asustado frente a lo que lo desborda y lo cuestiona. A la vez ventana al horizonte, abrazo al aire, cápsula desde donde oír la mar y capilla de homenaje y humillación del hombre frente a lo inmenso, lo incomprensible, lo inefable. Espacio positivo, tanto o más que el arco de hormigón que lo crea y lo delimita.

Elogio del horizonte, Gijón.

Y vacío excavado cuando el escultor hiende la piedra para, a la vez, en una misma acción, quitar lo que sobra y crear vacío, re-crear el espacio.
Cavar, sacar, también es esculpir. Como al forjar el hierro o al moldear el barro se van esculpiendo volúmenes, al cavar, al quitarle a la piedra, se va esculpiendo el vacío, dejando salir al espacio. Creándolo.

Gran vacio en el monte Tindaya, Fuerteventura, Canarias.
Dice Valente: Es que la escultura tradicionalmente era un arte de ocupación del espacio. Y la originalidad de Eduardo es que desocupa el espacio (…), interroga a la naturaleza en su intimidad, es decir, la penetra. Es como si se hubiera desplazado la función de la escultura, que era un arte de ocupación. Y en Eduardo es un arte de desocupación del espacio.

Un arte de desocupación del espacio… Chillida, el desocupador del espacio. Eso hace Chillida, no saca piedra, no quita, sino que añade, "mete" espacio. Desocupar materia es llenar de espacio vacío, es apartar lo que lo esconde. Vacía y llena al tiempo, aligera, cambia materia por espacio. Esculpe vacío. Chillida, dice, se dio cuenta un día de que cuando los canteros sacan piedra de una montaña, sin saberlo están metiendo espacio. De esa epifanía, que puede meterse espacio dentro de un espacio, surgió el proyecto de Tindaya: excavar.


Tindaya, Fuerteventura, Canarias.

28.4.24

SANTA MARÍA DEL MAR: LA PUREZA DEL GÓTICO.

La estructura no sólo es soporte físico, también lo es del concepto del edificio, de su valor.
Con esta consideración de fondo, nada más ilustrativo que uno de los puntos culminantes de la arquitectura de la humanidad -porque hay otra arquitectura de la que habría que hablar, la de la naturaleza- pero ahora me refiero al gótico.


Cualquiera que venga a Barcelona un lugar principal es Santa María del Mar. Es un exponente claro del gótico catalán, que es sobrio y majestuoso a la vez. Esta iglesia es uno de los espacios impresionantes que hay en esta ciudad, si no el más.


La dimensión, las proporciones y la luz forman un conjunto que eleva el espíritu. Hay que situarse en 1329, año en el que se empezó a construir. Han pasado casi 800 años y no sé si hemos superado esa cota....

Está construida con una planta de geometría sencilla.


La estructura se ingenió para sostener unas bóvedas de piedra y, a la vez, dar paso a la luz. La tecnología en este caso es la sabiduría de la geometría, tan relacionada con la estática.

No hacen falta hormigones, aceros ni componentes de última generación para hacer gran arquitectura, rica en formas. Es evidente.



Un tema particular es el de los rosetones del gótico: piedra, vidrío y alguna clave de acero. Basta un análisis simple para darse cuenta del alarde de conocimiento de geometría y técnica que encierra. Añade, además, el color tan característico de la vidriera gótica. Con los rayos de sol se enciende esta luz caleidoscópica.



No estoy descubriendo nada nuevo, es algo que, ante una obra como ésta, resulta evidente. 
De vez en cuando voy a Santa María del Mar para experimentar algo especial, y entender que para conseguir algo grande, algo realmente bueno, no son necesarios muchos medios: importa tener claro el fin, saber historia y trabajar también con algo de sabiduría.

26.3.24

BARRAGÁN Y LEGORRETA: COLOR EN ARQUITECTURA


No es frecuente encontrar arquitectos que se atrevan con el color de forma decidida, radical y acertada.

Hay representantes en todas las épocas y estilos.

Empecé a admirar la obra de dos arquitectos Mexicanos: primero Barragán, después -también en el tiempo- Legorreta.
 


                    Barragán


                 

                                                 Barragán

La arquitectura blanca parece más pura, centrada en la forma y en juegos de luz y sombra. 

La naturaleza está llena de color. Mas intensa en los trópicos, en zonas con sol y agua abundantes; con fauna y vegetación exuberantes. En esos entornos parecen más fáciles -connaturales- las arquitecturas revestidas de colores intensos, también puros como el blanco. 

Por esta razón nos sorprenderá ver también el color intenso y bien tratado en Finlandia, ... llegará el momento de mostrarlo.

Siguiendo con los arquitectos Mexicanos, llega Legorreta. Toma el relevo de Barragán.

Tiene proyectos de mayor dimensión. 



Con volúmenes y color combinados.



Colores que se relacionan con el cielo y el agua.



Solo pretendo la búsqueda y análisis de las arquitecturas con color, en una época en el que la tendencia es el blanco.

En arquitectura hay épocas, estilos, ... no debe guiarse por modas.

El color siempre existe y siempre cabe.

 

28.12.22

EDIFICIO COMPOSITOR BACH. CODERCH 1958

 

Interesa situarse en 1958 para valorar este edificio que hoy sigue siendo actual -'moderno'-, porque tiene elementos simples muy bien trabajados: técnica, funcional y estéticamente.




La primera imagen -primera impresión- son suficientemente explícitas. Y al observar y analizar la planta se reafirma la racionalidad, el saber componer en planta, ...



Finalmente un visión desde una esquina muestra que también el volumen, simple, tiene detalles -hasta la cubierta- que lo hacen proporcionado y bello.


Las tres fotografías anteriores son de los años 60, las hizo Catalá Roca, la siguiente fotografía es actual: es evidente que además de buena arquitectura es arquitectura bien construida.




En realidad, una obra mal construida nunca será buena arquitectura; sí hay arquitectura bien construida que no es 'buena arquitectura' ... porque se requiere algo más.

Parte del valor de la obra de Coderch es el alto nivel constructivo, con lógica mediterránea. 

Copia de las fotografías de Català Roca cedidas por Pepe Coderch.





23.4.22

MEDITERRÁNEO, SOL Y CELOSIAS

 

El sol en los países mediterráneos tiene un brillo especial. La luz es intensa y viva, no roba los colores, al contrario los potencia.

En arquitectura se han ido generando distintos recursos para modular esa luz. A veces darle el protagonismo que merece, otras tamizarla, para crear un ambiente interior relajado y una fachada exterior también suavizada.

Un maestro de estos recursos fue Josep Lluis Sert, que supo mediterraneizar la arquitectura que aprendió de Le Corbusier. 




Se pueden ver otros ejemplos en arquitecturas más cotidianas, como este edificio de la calle Escorial de Barcelona: la composición que resulta de unas soluciones constructivas diseñadas y ejecutadas con precisión, ofrece una imagen sencilla, racional, nada fría: se intuye que los espacios interiores tendrán una luz adecuada.


O este otro ejemplo del edificio de Ricardo Bofill del que ya he hablado.



En muchas celosías el elemento común es la cerámica -el barro, arcilla cocida- que es genuinamente mediterráneo con más de dos mil años de historia constructiva.

La arcilla cocida tiene mucho a favor: el color de la tierra, su comportamiento ante el agua y la temperatura, ... se amolda muy bien a ese entender la arquitectura como oficio de conformar en la tierra y con tierra un hábitat para el hombre.

Hoy existen otros materiales, como los hormigones polímeros, que ofrecen nuevas posibilidades. Se mantiene el concepto de fondo, como en este edificio del puerto de Barcelona.


Ejemplos como este hay muchos, y en mas latitudes; pero interesa recordar que en el Mediterráneo los edificios no sólo son un juego de volúmenes bajo la luz, sino que tienen que introducirla en interiores generando espacios acogedores, serenos o llenos de vida, brillantes o en penumbra, ... la luz da buena vida a los espacios siempre que se trabaje como un componente básico del proyecto.

La sombra también es un componente básico del que habría que hablar ....