Construir formas es una parte de la arquitectura, no la esencial. Es evidente que toda construcción se materializa en formas, principalmente habitables - o con utilidad- en el caso de la arquitectura.
Hay arquitectos que han conseguido auténticos prodigios formales partiendo de una construcción racional: ese racionalismo que se sustenta en las propiedades de los materiales y su lógica disposición.
Un caso excepcional, a mi entender, es Eladio Dieste. Este arquitecto hizo unas construcciones de gran audacia formal basándose en la cerámica -armada o sin armar- y la geometría.
El inicio no es el diseño de la forma, sino el estudio de la naturaleza de los materiales y de la geometría; y, a partir de ahí, explorar el alcance -incluso los límites- a los que esos principios y esos materiales pueden llegar.
Resulta admirable conseguir formas audaces sin forzar la estática. La concepción de la forma y de la estructura van unidas: son formas estructurales.
No hay una estructura y unos elementos añadidos, a modo de decorado: estructura, forma y apariencia tienen una unidad que, a la vez, cumple todas las funciones que se le requieren.







No hay comentarios:
Publicar un comentario